
Estas fechas se celebran en España con unas características especiales:
Durante los días precedentes los familiares de los difuntos realizan frecuentes visitas a los cementerios con el objeto de limpiarlos y adornarlos con todo tipo de flores, especialmente con crisantemos.
La visita a los cementerios se realiza el 1 de noviembre. Es un rito de recuerdo y homenaje a los antepasados. En todas las iglesias se ofician misas en memoria de estos seres queridos que sirven para acortar los supuestos años de purgatorio en el más allá. La estancia de los familiares en el camposanto será más larga si la muerte se ha producido recientemente. En cualquier caso, no puede decirse que sea un hábito generalizado, pues la población que visita los cementerios suele ser la de mayor edad. Se encienden velas durante toda la noche y el cementerio permanece abierto. Ninguna tumba queda desprovista de luz y flores.
El día 1 de noviembre, de cada año, se celebra el Día de Todos los Santos, lo que en la versión americana se conoce como la noche de Hallowen.
En España este día se honra a nuestros difuntos, llenándose de colorido los cementerios, con una multitud de flores de todo tipo con las que se adornan las tumbas de los seres queridos.
Por otro lado, es indispensable para estas fechas el hacer referencia a los dulces más típicos y tradicionales, que se elaboran con motivo de esta festividad. Podemos encontrar en cualquier pastelería que se precie los buñuelos de viento (cuenta la tradición que cuando te comes un buñuelo sacas un alma del purgatorio); los huesos de santo, que son dulces de azúcar y huevo que fingen el canibalismo sacro (si uno se come a los muertos simbólicamente es porque los quiere y no les tiene miedo); en Galicia se hacen unas empanadas que se comen en los cementerios; y en toda Cataluña se hace un dulce conocido con el nombre de panallet, elaborado con almendra y azúcar.
Durante los días precedentes los familiares de los difuntos realizan frecuentes visitas a los cementerios con el objeto de limpiarlos y adornarlos con todo tipo de flores, especialmente con crisantemos.
La visita a los cementerios se realiza el 1 de noviembre. Es un rito de recuerdo y homenaje a los antepasados. En todas las iglesias se ofician misas en memoria de estos seres queridos que sirven para acortar los supuestos años de purgatorio en el más allá. La estancia de los familiares en el camposanto será más larga si la muerte se ha producido recientemente. En cualquier caso, no puede decirse que sea un hábito generalizado, pues la población que visita los cementerios suele ser la de mayor edad. Se encienden velas durante toda la noche y el cementerio permanece abierto. Ninguna tumba queda desprovista de luz y flores.
El día 1 de noviembre, de cada año, se celebra el Día de Todos los Santos, lo que en la versión americana se conoce como la noche de Hallowen.
En España este día se honra a nuestros difuntos, llenándose de colorido los cementerios, con una multitud de flores de todo tipo con las que se adornan las tumbas de los seres queridos.
Por otro lado, es indispensable para estas fechas el hacer referencia a los dulces más típicos y tradicionales, que se elaboran con motivo de esta festividad. Podemos encontrar en cualquier pastelería que se precie los buñuelos de viento (cuenta la tradición que cuando te comes un buñuelo sacas un alma del purgatorio); los huesos de santo, que son dulces de azúcar y huevo que fingen el canibalismo sacro (si uno se come a los muertos simbólicamente es porque los quiere y no les tiene miedo); en Galicia se hacen unas empanadas que se comen en los cementerios; y en toda Cataluña se hace un dulce conocido con el nombre de panallet, elaborado con almendra y azúcar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario